Lady Gaga hace historia en Coachella con uno de los shows más espectaculares del festival
música 14 ABRIL 2025
Tras el lanzamiento de su último disco Mayhem, el pasado mes de marzo, Lady Gaga ha regresado a los escenarios por todo lo alto. Desde su última gira, The Chromatica Ball, en 2022, la artista no cantaba en directo, y en Coachella no actuaba desde 2017, cuando sustituyó a Beyoncé en el cartel a última hora. Sus fans ya han denominado el espectáculo que ha ofrecido hace unas horas como «Gagachella» y ha sido uno de los platos fuertes de la actual edición del famoso festival celebrado en el desierto de Colorado, en California (Estados Unidos). Como cabeza de cartel, la artista ha ofrecido un show de casi dos horas con hasta 22 canciones de la discografía que ha marcado a toda una generación. El espectáculo ha girado en torno a dos versiones de la personalidad de la cantante: la luz y la oscuridad, orden y el caos, presente y el pasado, cielo e infierno. A través de esta dualidad, la artista ha construido una historia en la que sólo podía quedar una de sus versiones. El espectáculo llevó por título “The Art of Personal Chaos”, una ópera pop con inspiración en la fama, la identidad y el conflicto interior. “Esta es la manifestación del caos”, anunciaron dos versiones de Gaga en un mensaje pregrabado que abrió la noche, una vestida de rojo y otra de blanco. Así inició un relato que navegó entre lo gótico, lo íntimo, el frenesí y la extravagancia de una estrella que no escatimó en cambios de vestuario y despliegue escénico. Con coreografía dirigida por Parris Goebel, Gaga llevó a sus fanáticos por cinco actos que representaban una faceta distinta de su carrera.
“Act I: Of Velvet and Vice”, “Act II: And She Fell Into a Gothic Dream”, “Act III: The Beautiful Nightmare That Knows Her Name”, “Act IV: To Wake Her Is to Lose Her”, y “Finale: Eternal Aria of the Monster Heart”. Entre las imágenes más impactantes se encontró un tablero de ajedrez gigante durante “Poker Face”, donde Gaga luchaba contra una versión de sí misma que llevaba corona blanca, un atuendo que aludía al video musical de “Bad Romance” del 2009.
En “Perfect Celebrity”, la potente vocalista se sumergió en un pozo de esqueletos, mientras que para “Paparazzi” apareció con muletas metálicas, una referencia directa al videoclip original. El repertorio además incluyó una sólida muestra de su nuevo disco Mayhem con temas como “Abracadabra”, “Disease”, “Killah” (con participación de Gesaffelstein) y “Vanish Into You”. No obstante, hubo espacio para clásicos como “Judas”, “Alejandro”, “Born This Way”, “Shallow” y el broche final, una potente versión extendida de “Bad Romance”.
La puesta en escena transformó el escenario principal de Coachella en lo que Billboard describió como “un teatro de ópera que parecía tanto un castillo medieval como una rave demoníaca”, en línea con el concepto del “Mayhem in the Desert”. “La performance saca a flote a varias ‘Lady Gagas’ del pasado —todas siguen vivas en ella, aunque parezcan dormidas o, en este show, dadas por muertas”, describió el medio.
Para muchos, este show marcó un nuevo pico en la carrera en vivo de Gaga. Según Rolling Stone, “La narrativa —con la dirección creativa de Parris Goebel— fue transformativa, un espectáculo que ha cimentado el estatus de Lady Gaga como un ícono pop irrepetible”. Consequence.net calificó el espectáculo como uno de los mejores de la historia del festival: “Fue el set más absorbente posible, Gaga juega con la escala de una forma en la que multiplica la furia elevada de su producción… Como gran parte de su trabajo actual, el nivel de detalle y ejecución deslumbrante demostró que Lady Gaga es una intérprete teatral sin igual”.
El público, conformado por miles de “Little Monsters” y asistentes del festival, se dejó llevar por el hechizo de la intérprete.
“Los amo mucho. Quería tener un gesto romántico con ustedes, este año, en estos tiempos de caos. Decidí construirles un teatro de ópera en el desierto. Por todo el amor, la alegría y la fuerza que me han dado toda mi vida”, dijo una emocionada Stefani Joanne Germanotta en un intermedio del show.
Esta es la segunda vez que Gaga es headliner de Coachella. La primera ocurrió en 2017, cuando reemplazó a Beyoncé de último momento. En esa ocasión, contó con solo dos semanas para montar un espectáculo que, aunque impresionante, no tuvo la misma ambición artística que el de este año.
“He tenido bastante éxito desde la última vez que actué en Coachella”, dijo a Uproxx días antes del show. “Pero también, amo mucho mi nuevo álbum y estoy emocionada de presentarlo en vivo. Esta fue una gran oportunidad para hacer algo artístico y traer mi visión completa a la vida.” El espectáculo sirvió como antesala perfecta para su próxima gira mundial, The Mayhem Ball, que comenzará tras su segunda presentación en Coachella el 18 de abril. La gira arrancará con fechas múltiples en Las Vegas, y continuará por México, Brasil y Singapur.
Por Paola Ch.
FM HIT
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