Radiohead y su inesperado regreso al futuro
música 05 NOVIEMBRE 2025
Después de siete años de ausencia, Radiohead ha vuelto a los escenarios con una gira europea de lo más especial. Y lo ha hecho con un primer concierto este 4 de noviembre en el Movistar Arena de Madrid. Una experiencia sensorial sin precedentes. El grupo que es probablemente al rock alternativo lo que los Stones al rock clásico, ha vuelto este martes a actuar ante un público que lo esperaba con ansias. Y es que la banda tenía una deuda pendiente con la ciudad, pues hacía más de dos décadas que no pasaban por la capital española. Quién sabe si por solventar ese agravio, los británicos han escogido el Movistar Arena para arrancar esta gira singular, extraña por su formato de mini residencias (tocarán cuatro noches en cinco ciudades europeas diferentes) y porque no hay un disco con material inédito que promocionar desde A Moon Shaped Pool en 2016. En Madrid da un total de cuatro conciertos a lo largo de esta semana de noviembre, pero esta primera cita musical desveló el espectáculo que tenían preparados los artistas para este esperado regreso. En este tour nostálgico el grupo hace un repaso profundo de su repertorio en lugar de atarse a un hito discográfico concreto, ante un público ávido de su leyenda que lo ha agasajado con fervor reverencial durante las algo más de dos horas de concierto.
La velada ha sido todo un espectáculo, el cual ha arrancado un poco antes del inicio de la música con un juego de luces y sonidos a los encuentros en la tercera fase aprovechando la estructura circular del escenario colocado en mitad de la pista. Esta estructura ha permitido por un lado que el Movistar Arena haya podido ampliar su aforo habitual hasta las 17.000 personas, casi el máximo histórico, y se ha convertido además en el gran foco visual del show gracias a unas grandes pantallas verticales translúcidas en su perímetro que subían y bajaban según la canción.
Ha habido tiempo para hacer un repaso generoso que no ha llegado a 1992, cuando lanzaron su archiconocida Creep (con la que mantienen una relación difícil y apenas tocan en vivo, tampoco esta noche), pero sí a The Bends, del que ha sonado Fake Plastic Trees, y sobre todo a sus discos posteriores, especialmente Ok Computer y Hail To The Thief’.
Para hacerlo, al quinteto habitual integrado por los mencionados Yorke y Greenwood, así como por su hermano Colin Greenwood (bajo), Ed O’Brien (guitarra) y Philip Selway (batería y percusión), en esta gira los acompaña Clieve Deamer para amplificar el poder de la percusión. Minutos antes de la hora señalada todos ellos han desfilado desde una esquina del recinto hasta el escenario, dispuesto como una jaula formada por las pantallas que, entre tonos rojos, han acompañado la suave levedad de Let Down, el primero de todos los cortes.
No ha habido que esperar mucho para probar la otra faceta musical de Radiohead, la más ardua o árida, la de la tensión y la distorsión musical, la más experimental, con 2+2=5 y Sit Down. Stand Up, la cual por cierto no tocaban desde 2004. En ese intercambio constante entre la caricia y el reto se ha mantenido todo el concierto, con Yorke como perfecto maestro de ceremonias, un espectáculo dentro del espectáculo, con su ropa deportiva amplia, su media melena y su barba de varios días, sentado al piano con delicadeza en la bella No surprises o contorsionándose y aullando a la medida de cada tema, como en ’15 step’.
«Gracias», esbozado en castellano en un par de ocasiones, ha sido toda su interacción directa con los asistentes, que lo han adorado igualmente y que han aplaudido de manera más vívida la entrega del grupo por ejemplo con Bodysnatchers entre los guitarrazos furiosos de Greenwood. A Idioteque le ha seguido aún un largo tramo de bises que ha incluido el citado Fake Plastic Trees, convertido posiblemente en el momento más bonito y bucólico de la noche entre luces, además de otras piezas como Paranoid Android, How To Disappear Completely y el cierre por todo lo alto con Karma Police y, con ella, con un sonido que llenó de personalidad sonora los años 90.
Este público de amplio espectro, pero en el que predominaban las canas, pudo transportarse al pasado desde el futuro, o al futuro desde el pasado, en el viaje introspectivo de ida y vuelta por el tiempo que sugerían las evocadoras canciones de la banda, interpretadas por un Thom Yorke en el que se ha acentuado el aire de místico ruso y que desplegó sus característicos gemidos y susurros agudos.
Un melancólico repertorio en el que, tras arrancar con Let down, no faltaron Paranoid android, Knives out, Idioteque y Fake plastic trees, ya en los bises, momento en el que se alcanzó el cenit emocional de la noche, hasta acabar por todo lo alto con la vibración sonora de Karma police.
Por Paola Ch.
FM HIT
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